HIDROELÉCTRICAS Y MEDIO AMBIENTE
- 8 ago 2016
- 2 Min. de lectura
La energía hidroeléctrica es electricidad generada aprovechando la energía del agua en movimiento. La lluvia o el agua de deshielo, provenientes normalmente de colinas y montañas, crean arroyos y ríos que desembocan en el océano. Este tipo de energía lleva años explotándose.
A finales del siglo XIX, la energía hidroeléctrica se convirtió en una fuente para generar electricidad.
La energía hidroeléctrica proporciona casi un quinto de la electricidad de todo el mundo. China, Canadá, Brasil, Estados Unidos y Rusia fueron los cinco mayores productores de este tipo de energía en 2004. Una de las centrales hidroeléctricas de mayor tamaño del mundo se encuentra en los Tres Cañones sobre el río Yangtsé de China. El depósito de estas instalaciones empezó a llenarse en 2003, pero no se espera que la central esté en pleno funcionamiento hasta 2009. La presa mide 2,3 kilómetros de ancho y 185 metros de alto.
Estamos de acuerdo que la electricidad de origen hidráulico es una alternativa energética no contaminante. Sin embargo hay que tomar en cuenta que la construcción de una central hidroeléctrica aporta cierto impacto en nuestro medio ambiente.
En la etapa de desarrollo de las centrales hidroeléctricas, y en su proceso de establecimiento, se comienza a intervenir los bosques y los causes de los ríos haciendo vías de acceso más apropiadas para el traslado de materiales, lo que significa un número significativo de tala arbórea, y en definitiva, un cambio brusco de todo el entorno natural.
No se necesita la ayuda de un experto para poder observar los grandes cambios que sufrirá un río bajo un proyecto de explotación energética de este tipo.
Es así como en principio nos encontramos con problemas de desplazamiento y migración de peces, producto de la creación de una barrera artificial el llamado “efecto barrera” en todo el cauce del río, que imposibilita el remonte de los peces, lo cual, al verse ellos impedidos de transitar libremente comiencen a sufrir problemas en sus ciclos reproductivos, resultando en una clara disminución de la población de peces.
Los constantes cambios en los niveles de las aguas es otro dato a tomar en cuenta, que en ocasiones termina manifestándose como un pequeño hilo de agua que intenta sobrevivir a los pequeños obstáculos naturales. Al disminuir el caudal de agua generalmente significa un aumento en la velocidad y profundidad de las aguas, lo que genera un ambiente “pobre”.
Todos estos cambios producen que el río modifique totalmente su estructura, manifestándose principalmente en cambios sobre temperatura de las aguas, en los materiales que se arrastran por el curso, e incluso se comienzan a producir diferencias en la composición físico-química del agua.
También el aire podría verse afectado por las emisiones de gases durante la fase de construcción, y por la emisión de material particulado producto de los motores de combustión de las unidades vehiculares. Debemos mencionar también la contaminación acústica que un proyecto así implica, producto del aumento en los niveles de intensidad de ruido por el paso de vehículos durante el proceso de construcción.
En resumen las centrales hidroeléctricas desde el punto de vista medio ambiental no son contaminantes, pero producen grandes cambios en todo el entorno natural en especial en las primeras fases de desarrollo de su construcción.
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